En MIA, utilizamos terapias psicológicas basadas en la evidencia que han demostrado ser eficaces en el tratamiento del consumo de sustancias.
La terapia cognitivo-conductual (TCC), por ejemplo, te ayuda a identificar pensamientos automáticos y conductas que refuerzan el consumo, para luego aprender a reemplazarlos por estrategias más saludables. Esto no solo permite afrontar mejor situaciones de riesgo, sino que también fortalece tu sentido de control y autonomía en el día a día.
La entrevista motivacional trabaja sobre tus propios motivos para el cambio, respetando tus tiempos y decisiones, mientras que el manejo de contingencias refuerza pequeñas victorias con incentivos positivos que te impulsan a seguir avanzando.
Además, la terapia familiar facilita espacios de comunicación donde es posible reparar vínculos, mejorar la convivencia y sumar el acompañamiento de tus seres queridos al proceso de recuperación.