Los síntomas más comunes de la adicción sexual suelen implicar un patrón persistente de pérdida de control sobre la conducta sexual, acompañado de consecuencias negativas en tu bienestar o en tus relaciones.
Algunas señales que pueden generar preocupación incluyen pensamientos sexuales intrusivos, una necesidad creciente de estímulo sexual, uso compulsivo de pornografía o implicación repetitiva en encuentros sexuales sin vínculo emocional.
A nivel emocional, es habitual sentir culpa, vergüenza, ansiedad o tristeza profunda asociadas a estas conductas, emociones que pueden resultar abrumadoras y afectar la autoestima.
En el aspecto cognitivo, puede presentarse una tendencia a justificar de forma constante lo que sucede o una lucha para mantener la concentración en otras áreas importantes de tu vida. Si te reconoces en estas señales, no estás solo: reconocerlas es un primer paso valiente hacia el alivio y el acompañamiento profesional que mereces.