¿Cuánto dura el tratamiento de la adicción al alcohol en mujeres?
La duración depende de cada caso, pero el programa residencial en el Instituto MIA tiene una estancia media aproximada de cuatro meses, con continuidad tras el alta.
Esta página describe el tratamiento de la adicción al alcohol en mujeres en el Instituto MIA, un centro residencial privado en España especializado en desintoxicación y rehabilitación con enfoque de género. Explica cuándo es necesaria la desintoxicación con supervisión médica, cómo se evalúa el trastorno por consumo de alcohol y cómo se estructura el ingreso residencial.
El programa combina atención médica y psiquiátrica, desintoxicación supervisada, psicoterapia basada en la evidencia (CBT, DBT, EMDR, ACT y modelo de 12 pasos adaptado) y prevención de recaídas con seguimiento tras el alta. También detalla el entorno residencial, las opciones de continuidad terapéutica y el acceso al tratamiento mediante valoración clínica confidencial.

El trastorno por consumo de alcohol en mujeres suele comenzar con un patrón que parece controlado. Con el tiempo, el consumo de alcohol se vuelve más frecuente, aumenta la cantidad, aparece tolerancia y empiezan a surgir consecuencias en la salud, las relaciones y la estabilidad emocional.
En el Instituto MIA, centro de tratamiento femenino especializado, abordamos la adicción al alcohol desde un enfoque clínico y terapéutico con perspectiva de género. El tratamiento de adicción al alcohol combina desintoxicación con atención médica y un tratamiento residencial estructurado que permite trabajar la abstinencia, las causas emocionales, relacionales y psicosociales que sostienen el consumo.
La adicción al alcohol es una enfermedad crónica en la que se pierde el control sobre la ingesta de alcohol, incluso cuando existe el deseo de parar. En mujeres, el alcoholismo suele desarrollarse de forma más silenciosa y con mayor carga de culpa, estigma o aislamiento, lo que retrasa el diagnóstico y tratamiento.
Con el tiempo, consumir alcohol puede pasar de ocasional a frecuente, aparecer la dependencia del alcohol y beber deja de ser una elección para convertirse en una necesidad. Esto impacta la salud física, el equilibrio emocional y la capacidad para sostener relaciones familiares seguras.
Cuando existe dependencia alcohólica, dejar el alcohol de forma brusca puede provocar síntomas de abstinencia o un síndrome de abstinencia clínicamente relevante.

El tratamiento del alcoholismo comienza con una valoración médica, psicológica y social completa. Se revisan el patrón de consumo, la evolución hacia un consumo excesivo de alcohol, la presencia de episodios de consumo intenso y los problemas relacionados con el alcohol en la vida personal y emocional.
Esta evaluación también tiene en cuenta factores frecuentes en mujeres, como trauma, violencia o sobrecarga de cuidados, que a menudo influyen en el problema con el alcohol. Con esta información se diseña un plan de tratamiento individualizado, realista y coherente desde el inicio.
Cuando hay dependencia física, el primer paso del tratamiento médico es una desintoxicación con supervisión clínica. En el Instituto MIA, esta fase se realiza en un entorno residencial protegido, con seguimiento sanitario continuo.
El objetivo es manejar los síntomas de abstinencia de forma segura, reducir riesgos y estabilizar a la paciente para poder iniciar la fase terapéutica. En algunos casos, el tratamiento farmacológico puede incluir fármacos siempre tras valoración médica individual.
El programa de tratamiento residencial del Instituto MIA tiene una duración media aproximada de cuatro meses y está diseñado específicamente para mujeres y personas con identidad femenina. Aquí el foco ya no está solo en dejar de beber, sino en comprender qué función ha tenido el alcohol y desarrollar habilidades para controlar el consumo y el malestar emocional.
Se trabaja mediante psicoterapia individual y grupal, abordando autoestima, límites, relaciones y hábitos de consumo de alcohol. Cuando es necesario, se integran enfoques centrados en el trauma y en la prevención de recaídas. El entorno exclusivamente femenino facilita un trabajo más profundo sobre vergüenza, culpa y seguridad.
Durante el proceso se construye un plan de prevención de recaídas adaptado a la vida real de cada mujer. Se identifican señales tempranas, situaciones de riesgo y estrategias concretas para reducir o dejar el consumo sin volver a patrones anteriores.
Tras el alta, se ofrece continuidad asistencial mediante aftercare, con el objetivo de sostener los cambios, reducir el riesgo de recaída y acompañar la reintegración progresiva en contextos cotidianos.
El tratamiento de la dependencia del alcohol en mujeres requiere un equipo con experiencia en el tratamiento, capaz de integrar salud física, trauma, autoestima y contexto relacional.
En el Instituto MIA, el acompañamiento lo realiza un equipo clínico propio, con experiencia en el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol y enfoque de género.

El equipo médico evalúa las consecuencias del consumo excesivo, la presencia de dependencia y posibles trastornos asociados. La atención médica y psiquiátrica se coordina de forma continua durante todo el proceso.
Psicólogas y terapeutas trabajan con un plan estructurado para identificar y ayudar a cambiar los comportamientos que conducen al consumo. Cuando es necesario, se incorporan recursos para fortalecer la autonomía tras el alta y el apoyo familiar.

El alcoholismo afecta también a los miembros de la familia. En el Instituto MIA se ofrecen espacios de orientación para ayudar a comprender la enfermedad, reducir la culpa y aprender formas de apoyo sin control ni sobreprotección.
Se trabaja la preparación para la vuelta a la vida diaria, el manejo del estrés y la capacidad de controlar el consumo fuera del centro.
El tratamiento de adicción al alcohol se desarrolla en un entorno residencial femenino con medidas reforzadas de privacidad y seguridad, diseñado para favorecer la estabilidad, el descanso y la sensación de protección durante el proceso.
El programa incluye planes de comidas personalizados, orientados a la recuperación física tras periodos de consumo prolongado y actividades de bienestar que actúan como apoyo terapéutico. Prácticas como yoga, natación, masajes o acupuntura ayudan a mejorar la conciencia corporal y ofrecer formas alternativas de regulación emocional sin recurrir al alcohol.
Este enfoque holístico no sustituye al tratamiento clínico, pero lo complementa y refuerza, facilitando una recuperación más estable y sostenible en el tiempo.

El tratamiento de la adicción al alcohol en el Instituto MIA se basa en un enfoque integrador y personalizado, que combina diferentes modelos terapéuticos según la historia clínica, emocional y relacional de cada mujer. No se aplica una única técnica, sino un plan coherente que permite abordar tanto el consumo como los factores que lo sostienen.
La terapia cognitivo-conductual se utiliza para identificar patrones de pensamiento, emociones y conductas relacionados con el consumo de alcohol. El trabajo se centra en reconocer desencadenantes, modificar hábitos de consumo y desarrollar habilidades prácticas para manejar el estrés, el malestar emocional y las situaciones de riesgo sin recurrir al alcohol.
La terapia dialéctica conductual se incorpora cuando existe una alta desregulación emocional, impulsividad o dificultad para tolerar emociones intensas. Este enfoque ayuda a fortalecer el control de impulsos, mejorar la tolerancia al malestar y trabajar las relaciones interpersonales, aspectos especialmente relevantes en mujeres con consumo mantenido como forma de regulación emocional.
Cuando el consumo de alcohol está vinculado a experiencias traumáticas, violencia o eventos adversos, el tratamiento puede integrar EMDR junto con un enfoque trauma-informed. Este abordaje prioriza la seguridad, el ritmo de la paciente y la reducción de la reactivación emocional, evitando intervenciones que puedan resultar invasivas o desestabilizadoras.
La terapia de aceptación y compromiso se utiliza para trabajar la relación con el malestar y con los pensamientos difíciles asociados al alcohol. El objetivo no es eliminar emociones, sino ayudar a la paciente a actuar de forma coherente con sus valores, fortaleciendo la motivación para el cambio y la capacidad de sostener decisiones a largo plazo.
En algunos casos se integran elementos del modelo de 12 pasos, siempre de forma flexible y adaptada al contexto femenino. Este enfoque se utiliza como apoyo para fomentar la responsabilidad personal, el reconocimiento del problema y la construcción de una red de apoyo, sin imposiciones ni lecturas moralizantes.
Pedir ayuda no te define por tu consumo ni invalida tu historia. Somos el primer centro privado específico para el tratamiento de adicciones en mujeres y personas trans de orientación femenina en España y ofrecemos un espacio confidencial para reducir el consumo de alcohol y empezar un tratamiento para el trastorno con apoyo profesional.
El tratamiento debe ir más allá de dejar de beber e incluir consejería sobre el alcohol, trabajo terapéutico individual o en grupos pequeños y acompañamiento para fortalecer la motivación y prevenir recaídas. Si estás valorando dar el paso, una primera orientación puede ayudarte a ordenar opciones y decidir qué tipo de tratamiento encaja contigo.
National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) – El ciclo de la adicción al alcohol
Rev Panam Salud Publica – Intervenciones eficaces en consumo problemático de alcohol y otras drogas
La duración depende de cada caso, pero el programa residencial en el Instituto MIA tiene una estancia media aproximada de cuatro meses, con continuidad tras el alta.
En el Instituto MIA, el tratamiento es residencial porque este formato ofrece mayor seguridad clínica y estabilidad terapéutica.
Las recaídas se analizan clínicamente y permiten ajustar el plan para fortalecer el tratamiento.
Tras el alta se ofrece aftercare para sostener la recuperación y prevenir recaídas.
El primer paso es una valoración confidencial para definir el plan de tratamiento más adecuado para ti.