¿Te resulta familiar llegar al final del día completamente agotado, con la sensación de que por más que haces, nunca es suficiente?
En el entorno laboral, factores como la sobrecarga constante de trabajo, la falta de autonomía para organizar tus tareas, la escasez de reconocimiento, un ambiente poco colaborativo o incluso hostil, y la dificultad para equilibrar lo profesional con tu vida personal, pueden acumularse hasta desbordarte emocionalmente. En el plano personal, quizás te identifiques con una autoexigencia constante, el perfeccionismo o la dificultad para decir “no”.
Estas características, aunque valoradas socialmente, pueden hacerte más vulnerable al desgaste. Cuando el estrés se mantiene durante mucho tiempo y no contamos con herramientas adecuadas para afrontarlo, el síndrome de burnout puede aparecer de forma silenciosa pero profunda. Reconocer estos factores es un primer paso importante para cuidarte y buscar apoyo.