¿Cuánto dura el tratamiento para el TEPT?
La duración del tratamiento para el TEPT puede variar según la complejidad de tu situación. En muchos casos, los procesos terapéuticos eficaces duran entre 3 y 12 meses.
El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) es una respuesta compleja del organismo ante experiencias que superan nuestra capacidad de procesamiento.
Comprender sus causas, síntomas y criterios clínicos es el primer paso esencial para recuperar el control. A continuación, presentamos una guía detallada sobre las herramientas diagnósticas y los tratamientos con evidencia científica que permiten sanar las secuelas del trauma.


El trastorno por estrés postraumático (TEPT) es una afección de salud mental que puede surgir después de experimentar o presenciar un evento profundamente traumático, como un accidente, abuso, situación de violencia o desastre natural.
Este tipo de vivencias pueden dejar una huella duradera, y es normal sentirse confundido, asustado o incluso culpable por lo vivido o por cómo se reacciona posteriormente. No todas las personas que atraviesan un trauma desarrollan TEPT.
Vivir con TEPT puede ser profundamente desconcertante, especialmente cuando los síntomas parecen no tener fin. Este trastorno suele manifestarse en cuatro grupos principales de síntomas, que pueden variar en intensidad de una persona a otra:
Reexperimentación del trauma: pesadillas recurrentes, recuerdos intrusivos o flashbacks que te hacen revivir el evento traumático, como si estuviera ocurriendo de nuevo.
Evitación: intentos constantes de evitar lugares, personas, pensamientos o situaciones que te recuerdan lo sucedido.
Cambios negativos en el estado de ánimo y en los pensamientos: sentimientos persistentes de culpa, desapego emocional, desesperanza o dificultades para recordar aspectos importantes del evento.
Hiperactivación fisiológica: irritabilidad, sobresaltos frecuentes, problemas para dormir o una sensación constante de estar en estado de alerta. Si estas experiencias duran más de un mes e interfieren con tu vida diaria, es importante saber que no estás solo.
Para diagnosticar el TEPT, los profesionales de salud mental se basan en criterios establecidos por manuales reconocidos como el DSM-5 o la CIE-11. Durante la evaluación, se llevan a cabo entrevistas clínicas estructuradas y se utilizan herramientas como el CAPS-5 (una entrevista especializada que ayuda a identificar los síntomas del TEPT) o cuestionarios autoaplicados como el PCL-5.
Además, es esencial revisar cómo los síntomas afectan tu vida diaria y detectar si existen otras condiciones asociadas, como ansiedad, depresión o consumo de sustancias. Una evaluación adecuada es el primer paso para encontrar el tratamiento que mejor se adapte a lo que estás viviendo.


El trastorno de estrés postraumático (TEPT) no depende únicamente de la gravedad del evento vivido, sino de una combinación compleja de factores personales, biológicos y del entorno. Es importante saber que nadie elige desarrollar TEPT, algunas personas pueden ser más vulnerables debido a experiencias de trauma durante la infancia, falta de una red de apoyo cercana, predisposición genética o antecedentes de salud mental.
También influye cómo se percibió el evento traumático: haber sentido impotencia, haber sufrido el trauma durante un periodo prolongado o haber vivido situaciones traumáticas repetidamente puede aumentar el riesgo. Además, aspectos neurobiológicos, como alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis-adrenales (conocido como eje HHA), pueden afectar la manera en que el cuerpo responde al estrés. Estas respuestas no son fallos personales, sino reacciones naturales del organismo ante situaciones extremas.
El tratamiento para el trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede incluir intervenciones psicológicas, farmacológicas o una combinación de ambas, dependiendo de tu historia personal, tus síntomas y lo que te haga sentir más seguro en el proceso de recuperación.
En nuestra experiencia, los enfoques terapéuticos más efectivos suelen ser aquellos centrados en el trauma. Estos permiten procesar las experiencias difíciles de forma gradual y controlada, y están respaldados por estudios clínicos rigurosos.
Cuando es necesario complementar con medicamentos, los más utilizados suelen ser los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), por su eficacia y perfil de seguridad.
Nos aseguramos de que cada intervención esté supervisada por profesionales capacitados, y adaptamos el tratamiento a la gravedad del cuadro, a la presencia de otros diagnósticos asociados y a tus propias preferencias.
La terapia cognitivo-conductual (TCC) centrada en el trauma es una de las intervenciones más efectivas para abordar el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Nuestro objetivo con este enfoque es ayudarte a identificar y transformar pensamientos asociados al trauma que puedan estar afectando tu vida diaria, promoviendo una forma más segura y saludable de afrontar lo que viviste.
Esta terapia puede incluir técnicas como la reestructuración cognitiva (para replantear creencias negativas), ejercicios de exposición graduales (para enfrentar, poco a poco, recuerdos dolorosos en un entorno seguro) y prácticas para regular tus emociones en momentos de angustia. Está especialmente recomendada cuando los síntomas son de moderados a graves, y puede aplicarse en distintos formatos, como sesiones individuales, grupos terapéuticos o intervenciones breves.


La terapia de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) facilita el procesamiento de recuerdos traumáticos a través de la estimulación bilateral, ya sea visual o auditiva. En términos sencillos, ayuda a que el cerebro reorganice y asimile experiencias dolorosas que quedaron ‘atascadas’ tras el trauma. Es especialmente útil en casos de trauma complejo.
Por otro lado, la terapia de exposición prolongada guía de forma gradual a la persona para enfrentar, en un entorno seguro y acompañado, aquellos recuerdos que suele evitar por miedo o dolor, reduciendo así la ansiedad y el sufrimiento asociado.
Los ISRS, como la sertralina o la paroxetina, suelen ser el tratamiento de inicio más común para el TEPT, sobre todo cuando también aparecen síntomas de depresión o ansiedad. En algunos casos particulares, también puede valorarse el uso de prazosina para ayudar a reducir pesadillas intensas y recurrentes.
En todo momento garantizamos que cualquier prescripción se realiza tras una evaluación médica individualizada, considerando tus necesidades específicas, posibles interacciones y riesgos. Nuestro equipo supervisa de cerca para que el tratamiento sea seguro y adaptado a tu situación, brindándote tranquilidad en cada paso.


Algunas personas necesitan que el tratamiento se adapte a su historia, edad o vivencias. Por ejemplo, en niños y adolescentes, es esencial considerar su etapa de desarrollo emocional y cognitivo. Muchas veces, incluir a la familia en el proceso terapéutico ayuda a crear un entorno de apoyo más estable.
En el caso de sobrevivientes de violencia de género, ofrecer espacios seguros y terapias que reconozcan su vivencia del trauma es clave para avanzar en la recuperación con confianza. Quienes trabajan en entornos de alta exposición al estrés, como personal de emergencias o militares, pueden beneficiarse de enfoques específicos como la narrativa terapéutica o grupos de apoyo entre colegas.
Esta combinación no solo es frecuente, sino que también puede aumentar el sufrimiento, generar mayor estigmatización y hacer que la recuperación se sienta más lejana. Por eso, una rehabilitación adaptada para el TEPT y las adicciones permite trabajar sobre cómo estos dos aspectos interactúan entre sí, respetando tu historia y tus necesidades particulares.
El tratamiento dual que ofrecemos combina una coordinación terapéutica cercana, ajustes individualizados en la psicoterapia y un seguimiento médico adaptado que incluye, cuando es necesario, apoyo farmacológico. Entre los modelos más efectivos que utilizamos se encuentran la terapia Seeking Safety y versiones adaptadas de EMDR, especialmente pensadas para personas que atraviesan ambos desafíos.


Cuando existe una dependencia física a sustancias como el alcohol, las benzodiacepinas o los opiáceos, comenzamos con una fase de desintoxicación bajo supervisión médica constante. El objetivo de esta fase es estabilizar tu cuerpo, aliviar los síntomas de abstinencia y evitar posibles riesgos para tu salud.
Además, mantenemos una estrecha coordinación con el equipo terapéutico especializado en TEPT para que, una vez superada esta etapa, puedas comenzar el trabajo psicoterapéutico con mayor seguridad y efectividad. En función de tus necesidades, podemos utilizar medicamentos específicos combinados con estrategias no farmacológicas que ayuden a regular tus emociones y brindarte contención emocional desde el primer día.
En España existen distintos niveles de atención que se adaptan a tus necesidades y circunstancias, ya sea en el ámbito público o en centros privados. El tipo de tratamiento adecuado dependerá de varios factores, como el nivel de afectación, la presencia de otras condiciones de salud mental y el entorno de apoyo del que dispongas.
Desde la atención primaria del Sistema Nacional de Salud (SNS), se puede acceder a unidades de salud mental especializadas. Aunque los tiempos de espera pueden variar, hay alternativas que pueden ayudarte a encontrar soporte más inmediato. Lo importante es que existen caminos accesibles para recibir la ayuda que mereces.


El tratamiento ambulatorio suele ser la opción más habitual, y adecuada si tus síntomas de TEPT son moderados y puedes sostener tu rutina diaria. Incluye sesiones terapéuticas semanales que te permiten seguir viviendo en casa mientras trabajas en tu recuperación. Cuando las dificultades emocionales son más intensas o interfieren gravemente en el día a día, puede ser necesario un apoyo más intensivo.
En esos casos, una opción intermedia es el hospital de día, asistes varias horas al centro a lo largo de la semana, pero duermes en casa. Esto puede ayudarte si te sientes desbordado pero aún conservas cierta autonomía. Cuando el sufrimiento es muy alto, hay riesgo para tu seguridad o existe una historia de trauma complejo y adicciones, la mejor alternativa puede ser una unidad residencial.
Se trata de espacios terapéuticos estructurados, con atención constante, que ofrecen contención y acompañamiento para reconstruirte en un entorno seguro. Elegir una modalidad es una decisión clínica importante basada en tus necesidades y en la disponibilidad de recursos.
Buscar tratamiento para el TEPT puede resultar abrumador, especialmente cuando hay urgencia o malestar. En España, el Sistema Nacional de Salud (SNS) ofrece acceso gratuito a atención psicológica y psiquiátrica. Sin embargo, es posible que encuentres limitación en el número de sesiones o tiempos de espera que varían según la comunidad autónoma.
También existen alternativas en el ámbito privado, donde ciertos centros especializados ofrecen programas intensivos o adaptados a tus necesidades específicas, con tiempos de acceso más cortos. Si cuentas con seguro médico privado, conviene revisar tu póliza para saber si cubre todo o parte del tratamiento. Además, hay asociaciones y entidades sin ánimo de lucro que brindan apoyo psicológico asequible o gratuito.


Sabemos que enfrentarse a un tratamiento para el TEPT puede generar incertidumbre, sobre todo cuando el proceso parece largo o los avances no son inmediatos. En general, el tratamiento se estructura en fases: una evaluación inicial para comprender tu situación, una intervención activa centrada en reducir síntomas, una etapa de consolidación de logros y un seguimiento a largo plazo.
No se trata solo de aliviar el malestar, sino también de ayudarte a prevenir recaídas, fortalecer tus herramientas de afrontamiento y favorecer una reintegración funcional en tu vida cotidiana.
El acompañamiento después del alta es fundamental para sostener lo que has logrado en terapia. Contar con citas periódicas con tu terapeuta, participar en grupos de apoyo con personas que han vivido experiencias similares o integrarte en redes comunitarias accesibles y seguras puede marcar una gran diferencia.
Además, el seguimiento clínico debe incluir estrategias concretas de prevención de recaídas, como planes personalizados para manejar crisis o pensamientos suicidas.
Estos recursos no solo ofrecen contención, sino también herramientas prácticas para ayudarte a actuar con seguridad si surgen momentos de vulnerabilidad.
Involucrar a tu familia o a personas de confianza en este proceso puede aportar estabilidad y contención emocional, reforzando un entorno seguro en tu día a día. La recuperación a largo plazo se construye paso a paso y, con el apoyo adecuado, es posible avanzar con confianza hacia una vida más plena.
El pronóstico del TEPT puede variar mucho de una persona a otra. Factores como la duración del trastorno, otras condiciones asociadas y el acceso temprano a un tratamiento adecuado influyen de forma significativa. Sin embargo, es importante que sepas que muchas personas logran una mejora notable de sus síntomas cuando reciben el acompañamiento terapéutico correcto, basado en evidencia.
Tu camino hacia la recuperación es único. La adherencia al tratamiento, el apoyo de personas cercanas y el aprendizaje de nuevas formas de afrontar las emociones son pilares que favorecen el avance. Incluso si el proceso requiere un seguimiento prolongado, es completamente posible recuperar el equilibrio emocional y llevar una vida plena.

Si tú o un ser querido vive con síntomas de TEPT, dar el primer paso puede parecer difícil, pero no estás solo. Contacta con un centro especializado o consulta con tu médico de cabecera para comenzar una evaluación. La atención es segura, confidencial y pensada para cuidar tu bienestar emocional.
Estamos aquí para ayudarte en este proceso.
La duración del tratamiento para el TEPT puede variar según la complejidad de tu situación. En muchos casos, los procesos terapéuticos eficaces duran entre 3 y 12 meses.
Sí, es posible y, de hecho, muy recomendable tratar el TEPT y el consumo de sustancias de forma integrada. Los programas de tratamiento dual están diseñados para abordar, de manera coordinada, tanto el trauma como las adicciones.
El Sistema Nacional de Salud (SNS) ofrece acceso a tratamiento para el TEPT, aunque la disponibilidad y los plazos pueden variar según la comunidad autónoma. Algunos seguros privados también incluyen asistencia psicológica o psiquiátrica, pero es importante revisar los detalles específicos de tu póliza.
Las terapias más eficaces para tratar el TEPT suelen ser la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma, el EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimiento Ocular) y la exposición prolongada.
El apoyo no termina con el alta. Sabemos que los días posteriores a finalizar el tratamiento pueden ser desafiantes, y por eso te seguimos acompañando. El seguimiento incluye sesiones periódicas con tu terapeuta, posibles ajustes en el plan de tratamiento, grupos de apoyo y supervisión médica si estás utilizando medicación.