El diagnóstico del TLP se orienta a partir de ciertos parámetros clínicos recogidos en los manuales DSM-5TR y CIE-11. Aunque el término «criterios» puede sonar técnico, en realidad se refiere a señales concretas que nos ayudan a comprender mejor lo que estás viviendo y a establecer un punto de partida claro para el tratamiento.
Según el DSM-5, deben cumplirse al menos cinco de los nueve criterios identificados, entre los que se incluyen el miedo intenso a ser abandonado, impulsividad marcada, cambios emocionales bruscos o la aparición de conductas autolesivas.
Por su parte, la CIE-11 también contempla el TLP como una variante dentro de los trastornos de personalidad, subrayando especialmente la dificultad para manejar las emociones y mantener vínculos estables. Utilizar estos marcos diagnósticos nos permite ofrecerte una evaluación coherente y fundamentar, desde ahí, un plan terapéutico adaptado a tus necesidades y a las de tu entorno cercano.