Sabemos que el embarazo y el posparto pueden ser momentos de gran alegría, pero también de vulnerabilidad emocional, especialmente para quienes conviven con el trastorno bipolar. Durante estas etapas, el riesgo de recaídas puede aumentar, y es normal que surjan dudas, miedos o sentimientos de culpa ante las decisiones de tratamiento.
En estos casos, evaluamos cuidadosamente cada situación para decidir si mantener, ajustar o suspender la medicación, siempre considerando alternativas seguras tanto para ti como para tu bebé. Coordinamos de forma estrecha entre psiquiatría y gineco-obstetricia, con planes anticipados y realistas que priorizan tu bienestar integral.
Pedir ayuda en este momento no es signo de debilidad.