Durante una sesión de EMDR, es común que surjan cambios en cómo recuerdas ciertos eventos, junto con emociones intensas, pensamientos inesperados o sensaciones físicas particulares. Estas respuestas son parte del proceso natural de sanación, y no indican que algo vaya mal. Es simplemente tu mente reorganizando lo vivido.
Después de la sesión, puedes experimentar sueños vívidos, cambios en tu estado de ánimo o una sensación de cansancio. Aunque a veces estas reacciones pueden ser incómodas, suelen ser temporales. Algunas pacientes también notan un aumento momentáneo de la ansiedad, recuerdos que no esperaban o alteraciones en el sueño.
Nuestro equipo MIA está preparado para acompañarte: hay protocolos clínicos definidos y tu terapeuta sabrá cómo ayudarte a transitar cada etapa con seguridad y contención.