El tratamiento del ARFID puede adaptarse a tus necesidades según el nivel de apoyo que requieras. En los casos leves o moderados, trabajamos en un formato ambulatorio, donde acudirás semanalmente a sesiones con psicólogos, nutricionistas y médicos. Esta opción permite integrar la terapia en tu rutina diaria, manteniendo tu vida familiar y escolar o laboral.
El ingreso completo está reservado para situaciones más graves, como riesgo médico, deterioro psiquiátrico o cuando otras formas de tratamiento no han sido suficientes.
Es una decisión que tomamos contigo, con calma y acompañamiento, priorizando siempre tu bienestar y seguridad. En cada modalidad, nos aseguramos de que la transición entre niveles sea progresiva y acompañada, según cómo te vayas sintiendo y evolucionando.