En casos leves, cuando cuentas con un buen entorno y apoyo familiar, podemos acompañarte en un proceso ambulatorio, con revisiones frecuentes y ajustes si es necesario. Te explicaremos cada paso y siempre estaremos pendientes de cómo te sientes física y emocionalmente.
Si los síntomas aumentan en intensidad (como delirium tremens, convulsiones, o complicaciones médicas), recomendamos la hospitalización. En esta etapa, no estarás sola: nuestro equipo médico y de enfermería estará a tu lado para monitorizarte, tranquilizarte y darte el soporte que necesitas tanto a nivel físico como emocional.
Cuando se presentan riesgos graves para la vida, como complicaciones severas, puede ser necesario el ingreso en UCI. Aunque esto puede asustar, queremos transmitirte que será únicamente para garantizar la máxima seguridad, con una vigilancia estrecha y tratamiento intensivo. Nuestro compromiso es acompañarte en cada fase, para que te sientas segura y cuidada en los momentos más difíciles.